Sin Galeria, LOS DANZANTES

LOS DANZANTES

Con un dibujo humorístico, el crítico de arte francés André Warnod ilustró el ambiente parisino del Salon D´Automne de 1910 en el Grand Palais, donde Henri Matisse presentó su obra, La danse.

Ese año, el joven guatemalteco Carlos Mérida estudiaba arte en París. Tenía 19 años y resulta difícil pensar que se hubiera perdido el Salon D´Automne, que el domingo por la mañana ofrecía descuento a la entrada.

Es posible imaginar que Mérida vio, en lo alto de un muro del Grand Palais, a los cinco danzantes anaranjados de Matisse jugando a la ronda sobre el gran fondo azul y verde del paisaje fauvista. Asombrado, no como los espectadores burlones e indignados de la caricatura de Warnod.

Probablemente, mucho tiempo después, al pintar su obra monumental, Los danzantes, el icónico artista guatemalteco de 73 años pensó en esa obra de Matisse que vio a los 19 por primera vez.

Los danzantes: cinco personajes geométricos de ascendencia maya quiché, de color predominantemente naranja, sobre un fondo verde azulado